martes, febrero 05, 2008

No tuve coraje.

Llegaste en tu auto clase media desparramando las hojas del suelo,
las hojas volaban, asi como mis pensamientos...
Te vi cuando te detenias, bajabas y con una sonrisa gentil me saludabas,
que descaro de tu parte, solo una sonrisa, cuando yo pude haberte besado
y hecho el amor ahí mismo.
Pero no era correcto porsupuesto, jamás te habia hablado, no te conocía
lo mas mínimo.
En el fondo suponía como eras. Mujer esforzada, hermosa figura, trabajabas
ocho horas diarias como cualquier personaje común. Pero no eras común.
Eras especial, tenías un no sé que, que te transformaba en mi musa secreta.
Pasabas por mi puerta y sin inmutarte, regabas tus flores sin mayores
interrupciones, mientras yo te observaba en silencio desde mi ventana.
No tuve coraje para hablarte, no podía saber que te irías asi sin más.
Te idealizé. Te transforme en la mujer ideal, en la compañia perfecta,
en la mejor amiga, en la excelente ninfomaníaca. Pero simplemente no tuve coraje.
Como me habría gustado que todo fuera diferente. Haberme acercado,
ser tu amigo. Después sería todo distinto, saldriamos a comer, te invitaría a mi casa,
y podrías transformarte en lo que pense para tí.
No me dio el valor suficiente, no era para tí, pero tu eras mi mujer. Lo eras porque eras
perfecta, al menos para mí. Te hubiera transformado en la mujer mas felíz del mundo
si tan solo a mi me hubiera asaltado un gramo de coraje.
No, no... Tu te fuiste sin más. Nunca te fijaste en tu gran admirador anónimo e infeliz.
Te fuiste sin más. ¿Y que podía yo hacer?.
Ahora es sencillo, me arrepiento y ya está. Pero jamás me quitaré de encima el peso
de la conciencia de quizás haber perdido el amor de mi vida.
¿Todo por qué?
Todo porque no tuve coraje.